Cómo crear hábitos saludables y mantenerlos en el tiempo

¿Cuántas veces has decidido que esta vez sí?

Empiezas el lunes motivada. Esta vez vas a comer mejor, hacer ejercicio, beber más agua, dormir antes y organizarte un poco más. Los primeros días todo va genial y estás orgullosa de ti misma. Pero después llega una semana complicada, tienes más trabajo, algún plan, estás cansada… y poco a poco vuelves a tus antiguas rutinas.

Amiga, te entiendo. Yo también he estado ahí. Durante mucho tiempo pensaba que me faltaba constancia o fuerza de voluntad. Me proponía cambiar mis hábitos, empezaba con muchísimas ganas y, cuando no conseguía mantenerlos, terminaba frustrada y abandonando. Hasta que entendí que quizá el problema no era que yo no fuera constante. Estaba intentando cambiar demasiadas cosas de golpe y de una forma que no encajaba realmente con mi vida.

Desde entonces he aprendido que crear hábitos saludables no consiste en hacerlo todo perfecto ni en estar motivada todos los días. Se trata de encontrar una forma de incorporar pequeños cambios a tu rutina que puedas mantener también cuando la vida no sale exactamente como habías planeado. Y eso es lo que quiero compartir contigo en este post.

1. Empieza pequeño

Creo que este fue uno de mis mayores aprendizajes. Cuando decidía que quería cuidarme más, mi tendencia era querer cambiarlo todo de golpe. Pensaba que tenía que comer mejor, hacer dieta, entrenar cinco días a la semana, beber dos litros de agua, meditar, dormir ocho horas… y, por supuesto, empezar todo el lunes.

Los primeros días podía hacerlo porque estaba motivadísima. El problema llegaba después, cuando mantener tantas cosas a la vez empezaba a hacerse difícil. Por eso ahora creo mucho más en empezar pequeño.

Si actualmente no haces ejercicio, no necesitas empezar entrenando cinco días a la semana. Puedes empezar caminando 20 minutos algunos días. Si quieres mejorar tu alimentación, quizá puedas empezar por preparar mejor una de tus comidas. Si quieres beber más agua, puedes empezar llevando una botella contigo.

Puede parecer poco, pero ese es precisamente el objetivo. No necesitas cambiarlo todo para empezar a cuidarte mejor. Cuando un pequeño cambio empieza a formar parte de tu rutina, puedes construir sobre él y añadir otro. Para mí, tiene mucho más sentido avanzar poco a poco que intentar hacerlo todo de golpe y terminar abandonando.

2. Haz que tus hábitos sean fáciles

Otra cosa que he aprendido es que, cuando quieres crear un hábito, no solo importa lo que quieres hacer. También importa lo fácil o difícil que te lo estás poniendo. Piensa, por ejemplo, que quieres empezar a entrenar por las mañanas. Si cada día tienes que levantarte, decidir qué vas a hacer, buscar la ropa, preparar las zapatillas y pensar cuándo vas a entrenar, estás acumulando pequeñas barreras antes incluso de empezar.

En cambio, si dejas preparada la ropa la noche anterior y sabes exactamente qué vas a hacer, empezar resulta mucho más sencillo.

Lo mismo puedes hacer con otros hábitos. Si quieres comer mejor, intenta tener en casa opciones que te permitan preparar algo sencillo cuando tengas poco tiempo. Si quieres beber más agua, deja una botella cerca de tu escritorio. Si quieres salir a caminar después de trabajar, puedes dejar las zapatillas preparadas. Son pequeños detalles, pero pueden marcar una diferencia. Cuanto más fácil sea empezar, menos tendrás que depender de la motivación.

3. No esperes a tener ganas

La motivación está genial para empezar algo nuevo. De hecho, muchas veces es lo que nos hace tomar la decisión de cambiar. El problema es que no podemos esperar sentirnos motivadas todos los días. Habrá días en los que te apetecerá muchísimo entrenar, cocinar algo saludable o salir a caminar. Pero también habrá días en los que llegarás a casa cansada y lo único que querrás será ponerte el pijama y descansar. Y eso no significa que hayas perdido la constancia.

En esos momentos puedes buscar una versión más sencilla de tu hábito. Si no tienes energía para hacer tu entrenamiento completo, quizá puedas caminar 15 minutos. Si no tienes ganas de cocinar, puedes preparar algo rápido y sencillo. Si no puedes hacer toda tu rutina de noche, puedes hacer solo una parte.

A mí me ha ayudado mucho dejar de pensar que o hago el hábito completo o no hago nada. Porque mantener un hábito no significa hacerlo exactamente igual todos los días. Significa encontrar maneras de seguir cuidándolo incluso cuando tu energía, tu tiempo o tus circunstancias cambian.

No necesitas hacerlo perfecto

Después de todo este tiempo intentando cambiar mis propios hábitos, creo que una de las cosas que más me ha ayudado es dejar de pensar que tengo que hacerlo todo perfecto. Habrá días en los que lo harás genial y otros en los que no. Habrá semanas en las que tendrás más energía y otras en las que necesitarás bajar el ritmo. Y eso forma parte del proceso.

Para mí, crear hábitos saludables ya no significa tener una rutina perfecta y cumplirla todos los días. Significa encontrar pequeñas cosas que me hacen bien y buscar una forma de incorporarlas a mi vida que tenga sentido para mí.

Y cuando me desvío, intento no convertirlo en un motivo para abandonarlo todo. Simplemente vuelvo.

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¿Te cuesta mantener tus hábitos?

Si sabes que quieres cambiar algunas cosas pero te cuesta llevarlas a tu día a día, en mis sesiones de Health Coaching podemos trabajar juntas para entender qué necesitas y encontrar estrategias que encajen contigo.

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